Cuando pensamos en las cosas, personas y lugares que han dejado huella en nuestra vida, nos damos cuenta que son parte  esencial de nuestro proceso de maduración como personas.

 

Siempre hay un antes y un después de cada experiencia que deja huella, es decir que ya no somos los mismos que en un instante anterior, simplemente hemos madurado un poco mas.

 

A lo largo de nuestras vidas tenemos la suerte  de disfrutar de experiencias inolvidables que nos marcan como persona como humano y han construido piedra a piedra nuestro camino.

 

Todo  nos deja huella y nosotros dejamos huella en todos los lugares, cosas y personas con quien vivimos momentos inolvidables a lo largo de nuestras vidas.

 

La profundidad de la huella que dejemos depende de la intensidad con que hayamos vivido la experiencia y sobre todo con quien la compartimos.

 

Gracias a cada uno de ustedes por ser parte de este movimiento y de esta tropa.